Breakthoven, 22 años canalizando el espíritu juvenil a través de la música

¿Vieron “School of Rock”, la película con Jack Black, alguna vez? Suponemos que sí. Pues bien, varios años antes de que existiera esa cinta, en Ciudad del Este ya teníamos nuestra “Escuela de Rock”, y se llamaba Breakthoven.

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Corría el año 1998 en Ciudad del Este, una sociedad que, a pesar de sus características cosmopolitas, seguía siendo moral y culturalmente tan conservadora como cualquier otra de Paraguay. Recordemos que, incluso en Asunción y otros puntos del país, el rock nacional como movimiento recién estaba empezando a despegar en cuanto a popularidad, tras varias décadas de lucha y actividad desde el under. Lo mismo pasaba de a poco en CDE, y dentro de ese clima, se funda la escuela de música Breakthoven.

Juan Ramón Vera, docente, fundador y eterno director de la escuela, cuenta que ya por los años 96 y 97, él se dedicaba a dar clases particulares de guitarra eléctrica. “Iba a las casas de los alumnos y llevaba conmigo, en el colectivo, mi guitarra y mi amplificador. Me di cuenta de que ninguna institución en la ciudad ofrecía información sobre el instrumento, sus intérpretes o géneros en los que era utilizado. Entonces decidí crear una escuela de música popular moderna, en dónde además de enseñar a tocar guitarra eléctrica también se brinde información sobre efectos, amplificadores etc, y asimismo, sirva de espacio de difusión de géneros como el blues, jazz, rock, etc”.

Juan Ramón, fundador de la institución

Queda perfectamente explicado el aspecto técnico y musical de la cuestión, pero existen otros. Cuando sos joven, y estás empezando a desarrollar tu identidad y tus gustos, necesitás lugares en donde expresarte, en especial si esa identidad no responde a una tendencia precisamente mayoritaria. Y Breakthoven, al centrarse en instrumentos y ritmos más contemporáneos, era uno de esos lugares. Era un sitio en donde encontrabas gente de tu misma edad, que tocaba o quería tocar los mismos instrumentos que vos y escuchaba la misma música que vos. Ésto, para su época, no era poca cosa. Y no sólo valía para los alumnos, estaban los profesores también.

A cualquier hora del día, podías escuchar a Ariel Álvarez (uno de los profes de guitarra y fundador de la banda Reciclaje) haciéndote un monólogo sobre por qué AC/DC era la mejor banda del mundo, o Juan Ramón mismo meterse en una encarnizada discusión con un alumno sobre por qué lo Ramones no eran necesariamente menos sofisticados o creativos musicalmente que, por ejemplo, Stratovarius.

Alumnos y maestros. Año 2005

Otra de las partes centrales de Breakthoven eran, sin duda, los conciertos de clausura. Si dentro de la historia de la humanidad por algún motivo se hiciera un apartado sobre las actividades más aburridas y burocráticas a las que una pesona se podría someter, se podría nombrar a los actos de clausura en general de cualquier institución. Sin embargo, los conciertos de Breakthoven estaban lejos de estar en la misma bolsa. En una ciudad en donde no precisamente todos los fines de semana se podía ver a una banda tocando rock, un recital en donde los alumnos de la escuela hacían covers de Metallica, Iron Maiden, Nirvana, Ramones, Oasis, The Offspring y un largo etc. era excusa más que suficiente para juntar a una buena parte del público rockero local.

¿Y los padres? ¿Cómo reaccionaban al ver a sus hijos sobre el escenario? Si bien estaban todos los elementos en bandeja para que existiera algún tipo de choque generacional, Juan Ramón nos cuenta que era todo lo contrario: “Gracias a esos recitales, la gente mayor pudo entender mejor a la generación de sus hijos; la música funcionó como una herramienta de conexión entre una generación y otra. Incluso algunos se me acercaban y me decían ‘ahora entiendo la música que a él le gusta’. Hasta hubo casos en que los mismos padres se sumaron a los hijos a estudiar instrumentos”.

Festival de clausura. Año 2019

El periodo en que la escuela fue creciendo (comienzos a mediados de los 2000) coincidió con una de las etapas más productivas y también de mayor popularidad del rock en el público local, cosa que muy probablemente no sea mera coincidencia. Breakthoven es y ha sido parte importante del movimiento musical esteño: cuentan con más de ¡¡70!! conciertos organizados en su haber, con artistas nacionales (Rolando Chaparro, Gustavo Haese) e internacionales (Ciro Visconti).

Actualmente, tras 22 años de actividad, la institución se vio obligada a cerrar físicamente por la pandemia, pero se siguen impartiendo clases virtuales. “La pandemia ha servido mucho para reflexionar hacia dónde vamos”, afirma Juan Ramón. “Hoy en día uno debe darse cuenta de que hacer música vos mismo desde una computadora o un móvil es muy válido para crear un producto, pero el conocimiento musical y técnico para ello sigue siendo muy necesario. La falta de ello lleva a algunos productos bastante mediocres e incluso malos”. El músico cierra diciendo que “la música, bien utilizada, es un agente de cambios para la sociedad, y Breakthoven quiere ser el vínculo entre la música y esos cambios positivos para la sociedad Altoparanaense”.

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