La gran importancia cultural de la Casa de la Independencia

La Casa de la Independencia es un lugar emblemático en la historia de Paraguay. Este edificio colonial del siglo XVIII ubicado en Asunción, la capital del país, fue el escenario de uno de los momentos más trascendentales de la historia paraguaya: la Declaración de Independencia del 14 de mayo de 1811. Hoy en día, es un importante sitio cultural y turístico que alberga un museo con una amplia colección de objetos relacionados con la independencia y la historia de Paraguay. Con más de dos siglos de existencia, hoy repasamos un poco de su historia de este patrimonio cultural paraguayo.

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Durante la lucha por la independencia, la casa se convirtió en un lugar de reunión para los líderes patriotas, quienes planearon y organizaron el movimiento que culminó en la proclamación de la independencia de Paraguay. Es por ello que la Casa de la Independencia se ha convertido en un símbolo de la lucha por la libertad y la autonomía de Paraguay.

Pero no solo es importante por su papel histórico en la independencia de Paraguay. También es un ejemplo de la arquitectura colonial española del siglo XVIII, con una fachada blanca y un patio central rodeado de columnas de madera tallada y arcos de medio punto.

La casa fue construida en 1772  por el español Antonio Martínez Sáenz y su esposa, la paraguaya Petrona Caballero. Fue heredado por sus hijos Pedro Pablo y Sebastián Antonio y se convirtió en un lugar seguro y discreto para las reuniones secretas en las que se gestó la caída del gobierno español.

En la casa se hospedaban prohombres de la independencia como el Capitán Pedro Juan Caballero, primo de los dueños de casa, y otros próceres como Doña Juana María de Lara, cuya residencia se encontraba en la vereda de enfrente, y el Capitán Juan Bautista Rivarola, quien durante sus frecuentes estadías en Asunción se hospedaba en casa de su suegra, vecina del lugar.

Las reuniones contaban también con otras ilustres personas como Fulgencio Yegros, que mantenía un noviazgo con Facunda Micaela Speratti, cuñada de Pedro Pablo Martínez Sáenz al igual que el del Teniente Mariano Recalde que a su vez cortejaba a Virginia Marín, cuñada del otro propietario, Sebastián Antonio.

Uno de los cuadros expuestos en el museo de la Casa de la Independencia, que señala el momento de intimación a los españoles por parte de los independentistas paraguayos. (Foto: El Urbano)

El 14 de mayo de 1811, salieron por el Callejón Histórico para tomar los cuarteles e intimar al Gobernador español Bernardo de Velazco. Las narraciones orales aseguran que la callejuela también fue transitada por Doña Juana María de Lara para dirigirse a la Catedral de Asunción a pedir al Padre Mariano Molas el «santo y seña» del triunfo: un repique continuado de campanas que en la madrugada del 15 de mayo convocó al pueblo a celebrar el nacimiento del Paraguay como nación.

Durante el gobierno de Carlos Antonio López, por decreto de abril de 1849, se estableció llamar 14 de mayo a la calle de adelante del Callejón Histórico. El histórico lugar siguió siendo propiedad de particulares hasta el año 1943, cuando fue adquirido por el Estado paraguayo, que en 1961 lo declaró Monumento Histórico Nacional.

«Por ser uno de los últimos vestigios edilicios de la colonia, su permanencia es vital, para el fortalecimiento de nuestra identidad y de nuestra cultura. Hacia los años ´50 estuvo a punto de perecer bajo la acción de la picota. La oportuna y enérgica intervención de un grupo de historiadores, liderado por Juan B. Bill, Carlos Pusineri Scala y Roberto Quevedo, impidió la destrucción total de tan valioso patrimonio», cuentan desde el Museo.

Vista del “Callejón Histórico” donde pasaron los héroes de la Independencia del Paraguay.

En la actualidad, la Casa de la Independencia se ha convertido en un importante sitio cultural y turístico en Paraguay. El edificio alberga un museo que exhibe una amplia colección de objetos relacionados con la independencia de Paraguay y la historia del país, como armas, banderas, documentos y objetos personales de los líderes patriotas. 

El museo también cuenta con exhibiciones temporales y programas educativos para el público en general.

Además, es un lugar de conmemoración y celebración para los paraguayos. Con más de dos siglos de existencia, la Casa de la Independencia es hoy en día un invalorable patrimonio cultural, constituyendo no solamente un símbolo de libertad sino también un testigo mudo de la historia de Paraguay.

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