InicioCulturaPoliedro, una obra perspicaz, sobria y placentera de la nueva literatura paraguaya

Poliedro, una obra perspicaz, sobria y placentera de la nueva literatura paraguaya

*Por Yeison Schneider

Cuando se habla de literatura paraguaya, saltan de inmediato en la mente nombres de escritores clásicos, los cuales, si se tuvo suerte, se aprendieron en la educación secundaria: Ortiz Guerrero, Rivarola Matto, Plá, Casaccia y Roa. De hecho, estos son algunos de los escritores que han cimentado la base de la creación escrita en Paraguay y la han enriquecido.

Sin embargo, muchas veces no se es consciente de que la literatura paraguaya sigue floreciendo y provee buenos frutos a esta nación guaraní, como, por ejemplo: “Poliedro” de Sebastián Ocampos. Esta antología de cuentos fue laureada con el segundo premio del Certamen Literario Fundación el Libro en mayo del corriente año en Buenos Aires, uno de los concursos más prestigiosos de Latinoamérica, y será objeto de análisis en esta ocasión. 

En un insólito viernes de octubre, se presentó el mencionado libro en la Biblioteca Municipal de Ciudad del Este. “Insólito”, porque estos eventos son muy poco frecuentes por aquí, están reservados más a la ciudad cabecera de Paraguay. Tanto por esto como por el afán de apoyar a las actividades artísticas, especialmente, literarias, acudí al encuentro y luego de un afable coloquio entre los espectadores y el autor, adquirí el galardonado manuscrito con el pleno convencimiento de que leyéndolo podría conocer más sobre el escritor y, por ende, de literatura paraguaya contemporánea. 

La lectura de “Poliedro” fue placentera y ligera, pues Sebastián Ocampos a través de una pluma sobria y sin adornos excesivos va relatando historias variopintas, desde un joven que consiguió su primer trabajo hasta un doctor filántropo que quería preservar el hospital cooperativo que había fundado hacía 50 años junto a otros médicos. 

Con un lenguaje actual, burlas y críticas que vienen y van, el escritor denuncia con perspicacia las irregularidades, transgresiones y disgustos que observa en su entorno, Asunción, lugar donde mayormente ubica a sus personajes. Esta característica va de la mano con lo que decía otro destacado escritor hispanoamericano, Mario Vargas Llosa: “Nada expresa mejor esa insatisfacción o disgusto que tenemos con el mundo que la literatura. La literatura es una expresión de una protesta, de un descontento, de un desacato de la realidad tal como es. Y un deseo profundo de tener una realidad distinta”.

Como todo buen artista, Sebastián pretende denunciar lo ilícito, los abusos y las faltas que detecta. Un lector minucioso percibirá una sociedad en la que la prostitución, un pésimo trasporte público, la inseguridad, la explotación laboral, el trato peyorativo a los indígenas y la violencia contra la mujer coexisten.

Entre los aspectos formales destaca, el empleo mayoritario del narrador protagonista en primera persona que otorga más subjetividad a los cuentos. Además, esta peculiaridad estructural establece conexión con el título de la obra, porque cada relato, en el cual el protagonista es el narrador, presenta diferentes caras o facetas del mismo, aquí se encuentra la razón del nombre: Poliedro y responde implícita pero intencionalmente a la interrogación hecha por Mara, un personaje que es amiga de este: “¿Cuántas personas crees que podemos ser?”

Asimismo, es cierto que utiliza también otras voces narrativas, como la extradiegética; no obstante, casi siempre se encuentra a personajes que comparten algún parecido con el escritor, sea la profesión o la pasión por los libros. Por lo que, se conjetura que el literato se vale de estos para reflejarse en la obra. En el cuento “Vida de maestra”, para mencionar un ejemplo, la protagonista hace referencia a unos libros que le fueron regalados por un escritor paraguayo para leer con sus alumnos. ¿Cuál es la posibilidad de que este no sea Sebastián? Si el mismo afirma que “toda obra artística es una simbólica proyección personal”.

Otro punto llamativo, es la alternancia de códigos presente en la voz del narrador y en los diálogos de los personajes, la cual a veces se da entre el castellano y el guaraní, otras, entre el castellano y el inglés e, incluso, pero con poca frecuencia, con el francés. Es innovador y auténtico para la literatura paraguaya el empleo de estas dos últimas lenguas.

En fin, el libro constituye una obra interesante de inicio a fin, posee intervalos de risas y reflexiones, un perfecto equilibrio para que uno se entretenga y aprenda a la vez. Además, presenta a seres arraigados en este país, los cuales enfrentan diversos desafíos y evolucionan. En Poliedro encontramos a un escritor soñador, altruista y sobre todo humano.

Más información: “Poliedro”, el premiado libro de Sebastian Ocampos, se presenta en CDE

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Must Read

spot_img