Marina Cantero presenta su poemario Rupestre: “la palabra en eclosión”

Marina Cantero, docente, investigadora y actriz residente en Minga Guazú-Alto Paraná hizo público su primer poemario llamado “Rupestre”. Cuenta que los poemas estuvieron en reposo mucho tiempo, pero paradójicamente, el encierro de estos tiempos pandémicos permitió que salieran a la luz.

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Marina Cantero nació en Valenzuela, departamento de Cordillera, el 2 de abril de 1982. Cuando era niña, con 9 años de edad, migró con su familia al Alto Paraná. Actualmente reside en Minga Guazú, en una casa campestre a la que nombró “yvy marane’ỹ” (tierra sin mal).

Es Licenciada en Letras por la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional del Este y Máster en Estudios Latinoamericanos por la Universidade Federal da Integração Latino-Americana (Foz de Iguazú, Brasil). En 2016, obtuvo el Tercer Lugar en el Premio Dra. Branislava Susnik por su investigación titulada “De plumas y estampas: Una configuración de la imagen Maka”. Interpretó el unipersonal Mirándose detrás de un espejo y realizó una adaptación de la novela Xiru, de Damián Cabrera. Sus textos fueron publicados en la Revista/Espacio de expresión cultural El Tereré y colaboró con la revista Viento Fuerte.

¿Cómo nació Rupestre?  

“Los textos que integran Rupestre estuvieron en reposo, encajonados por un largo periodo. Ocasionalmente sufrían algún retoque, o se sumaba un texto nuevo, y volvía a encajonar el proyecto. Estaba esperando, diría desde una autocrítica, la madurez necesaria, aunque también esperaban su tiempo. Un tiempo como el de la pandemia despierta a una en la casa, dispone un tiempo para abrir cajones, y disuade las excusas para dejar salir lo que está harto de esperar. Los textos tienen como punto de partida, justamente, la vivencia doméstica, el encierro, la restricción”, comenta.

Cuenta que en principio, había más de veinte textos, pero finalmente fueron publicados 15 poemas breves que pueden ser leídos íntegramente como unidad. “Desde hace diez años veía con admiración los ejemplares de Ediciones de la Ura que me enseñaba Damián Cabrera, cuando entonces viajaba a Asunción y traía novedades. La obra de Santiago Montiel, Haikus, Haiku’i y no tanto, fue una invitación a seguir escribiendo independientemente de la extensión y de las preocupaciones más propias de la crítica”, relata.

Consultada sobre el mensaje de su obra, ella responde: “No sé si la poesía necesariamente busca transmitir un mensaje, a veces es simplemente un decir. Es la palabra en eclosión y eso en sí es el mensaje”.

Dice que quiere seguir publicando sus textos: “Ahora estoy en tránsito hacia la narrativa. Rupestre de cierta manera me compromete a seguir escribiendo y no necesariamente poesía”.

La poesía y sobre cómo estimular la lectura a estudiantes

Ante la pregunta: ¿te parece necesario cultivar la poesía en Alto Paraná? Ella responde: Aquí y en Yvy Ja’u. Decía Huidobro: ‘la poesía es un atentado celeste’. Si la poesía está latente debe encontrar su curso, independientemente del por qué”.

Marina Cantero es docente de literatura y diariamente asume el desafío es estimular a los adolescentes hacia la lectura. Desde su experiencia, comenta que es cuestión de generar espacios, de hacerles partícipes, por ejemplo, por medio de talleres de lectura y escritura.

Ella plantea: “Aproximarles a los textos. Claro, pueden estar aburridos, distraídos, interesados por un sinfín de cosas que les ofrecen otros medios, pero todavía es posible invitarlos a explorar la palabra. No se puede crear hábitos con discurso, hay que ejercitar la lectura, leer con ellos. Desde un inofensivo microcuento, una greguería, un aforismo, abrir pasos hacia otros textos, sólo podemos despertar interés por la lectura leyendo. Todo lo demás es palabrería”.

El poemario Rupestre fue editado por Ediciones de la Ura y por ahora sólo está disponible en librerías de Asunción. Próximamente será distribuido también en Ciudad del Este y Alto Paraná.

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