InicioActualidadDenuncian riesgo de genocidio de comunidades Ayoreo aisladas en el Chaco Paraguayo

Denuncian riesgo de genocidio de comunidades Ayoreo aisladas en el Chaco Paraguayo

La situación en el Chaco Paraguayo se torna cada día más crítica para las comunidades Ayoreo en aislamiento voluntario. La ONG Iniciativa Amotocodie, que se dedica a la protección de este ecosistema único y los pueblos indígenas que lo habitan, ha emitido un comunicado de prensa urgente alertando sobre las graves amenazas que enfrentan estas comunidades debido a la acelerada deforestación en la región.

Iniciativa Amotocodie, una ONG dedicada a la protección del Chaco Paraguayo y sus habitantes, ha levantado la voz contra lo que describen como un inminente riesgo de genocidio hacia los grupos Ayoreo en aislamiento voluntario. 

A través de un comunicado fechado el 20 de junio, diversas comunidades y organizaciones Ayoreo del distrito de Filadelfia, en el Departamento de Boquerón, expresaron su alarma por las intensas actividades de deforestación que están perturbando y desplazando a estos grupos indígenas.

Las comunidades Ayoreo del distrito de Filadelfia, en el Departamento de Boquerón, como Jesudi, 15 de septiembre, 2 de enero, 10 de febrero, Ijnapui y Jogasui, junto con las comunidades de Campo Loro (Campo Loro, Ebetogue, Tunucojai, La Esquina), han denunciado a nivel nacional e internacional el riesgo de genocidio. 

Organizaciones como la Unión de Nativos Ayoreo del Paraguay (UNAP), Asociación Guidaigosode y Ducodegosode Ayoreo de Paraguay (AGDAP) y Asociación Garaigosode del Pueblo Ayoreo (AGPA) se han unido a esta voz de alarma.

El epicentro de esta crisis es Faro Moro, una zona dentro del distrito de Filadelfia donde se han intensificado las actividades de deforestación. Faro Moro es parte integral del territorio tradicional Ayoreo y actualmente sirve de refugio a los últimos grupos en aislamiento voluntario fuera de la Amazonía.

La empresa británica Faro Moro Limited es propietaria de estas tierras y, según las denuncias, su actividad está desplazando y amenazando la supervivencia de estos grupos indígenas.

El conflicto adquiere una dimensión internacional puesto que la empresa involucrada tiene su domicilio legal en el Reino Unido y está representada legalmente por un ciudadano danés.

El comunicado destaca la negativa del juzgado local a conceder medidas cautelares o amparos y a notificar a la empresa y su director, contraviniendo así el Convenio Internacional de La Haya.

Las organizaciones y comunidades Ayoreo señalan que Paraguay, al no tener leyes que protejan explícitamente a los pueblos indígenas en aislamiento, está fallando en su deber constitucional y en sus compromisos internacionales. 

A pesar de que la Constitución Nacional y diversos tratados internacionales ratificados por Paraguay obligan a proteger a estos grupos, la realidad muestra un escenario diferente.

La organización Iniciativa Amotocodie subraya la irregularidad y la ilegalidad de las respuestas judiciales, que se contraponen a la ley y a los tratados internacionales suscritos por Paraguay. 

El acelerado avance del desmonte en territorios habitados por grupos aislados no solo viola derechos fundamentales, sino que también incrementa dramáticamente el riesgo de un contacto forzoso, lo que podría resultar en un genocidio.

Esta crisis en el Chaco es un llamado a la acción urgente para preservar no solo un ecosistema vital, sino también la vida y la cultura de los pueblos Ayoreo, quienes enfrentan la posibilidad de desaparecer bajo la presión de intereses económicos y la inacción estatal.

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