Historia de los Pilsen Rock, parte 4: la última polvareda en el Jockey

El 16 de setiembre del 2006 sucedió la cuarta y última edición del festival Pilsen Rock. Si bien el público fue menor que en las otras ediciones, nada parecía indicar un final inminente. De nuevo, los locales hicieron un buen papel, incluyendo los ganadores del concurso de bandas, que debido al prestigio siempre creciente del festival, esta vez tomó proporciones un poco más épicas.

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A esta altura, ya se daba por sentado que habría una cuarta edición, tal había sido el éxito de la tercera: nunca antes un festival de rock en Paraguay había logrado juntar semejante cantidad de personas (78 mil localidades). Los anteriores Pilsen se habían llamado “Vol. 2” y “Vol. 3”, mientras que éste simplemente fue “Pilsen Rock 2006”, lo cual hacía suponer que desde ese entonces habría una edición fija por año. Esta esperanza luego se fue lentamente desvaneciendo, pero no nos adelantemos.

Siguió la tendencia creciente de que predominen las bandas paraguayas; en esta ocasión hubo 8: Orchablex, Ripe Banana Skins, La Secreta, Ese Ka’a, Revolber, Flou y los ganadores del concurso “El desafío del rock”, Vecindad Autopsia y Piter Punk. Area 69 tenía que haber tocado, pero se bajó a último momento. Internacionales, solo hubo 3: Divididos, 2 Minutos e Intoxicados.

Afiche del Pilsen Rock 4.

El Desafío del Rock

Estaba tan expandido el “sueño” de tocar en el Pilsen Rock, que esta vez el concurso para llegar al festival se desproporcionó un poco. Se inscribieron más de cien bandas de diferentes partes del país, y de concurso, literalmente pasó a ser un reality show: durante meses, las bandas competían entre sí y la producción las desafiaba a hacer covers, tocar un tema folklórico, tocar frente a un público, etc.

Los programas se filmaban en el Teatro de las Américas y eran emitidos cada lunes. Al parecer, la audiencia era alta: para la final se contabilizaron nada menos que 60.000 votos (el ganador sería por voto popular). En primer lugar quedó la banda esteña Vecindad Autopsia y en segundo los Piter Punk (en ese entonces Peter Punk), de Trinidad, Asunción.

¿Qué pasó con Area 69?

La polémica de esta edición tuvo, de nuevo, a una banda local. Area 69 debía haber abierto el festival, pero tal cosa no sucedió. A diferencia de Gaia en la edición anterior, al grupo de pop-punk no le hizo gracia la “tradición Woodstock” aplicada por la producción del Pilsen: al ser una banda ya a esa altura con 2 albumes lanzados y una buena base de fans, les parecía que se merecían un horario mejor dentro del festival. Pilsen argumentó que, en cambio, a otros grupos se les ofrecía solo 20 minutos de espacio, mientras que Área 69 podía hacer un show completo, de una hora. No hubo acuerdo y a 24 horas del inicio del festival, Área anunció que no tocaría.

“Pedimos disculpas a toda la gente que esperaba ver a Área 69 en el festival, con la cual estamos en deuda”, decía la banda en un comunicado lanzado un día antes del Pilsen, “por lo cual, la banda ofrecerá un show libre el sábado 23 en calle Palma (…) con un despliegue de primer nivel en materia de sonido, luces, escenario y seguridad”.

Susodicho concierto fue un éxito, y quedó claro que la banda no necesitaba al festival: armar semejante evento, gratuito y en una calle céntrica en pocos días no es para cualquiera; fue una demostración de poder. Tampoco afectó la carrera del grupo el no haber tocado en el Pilsen. Sin embargo, al ser la última edición, y con la proporción mítica y de “sello de una generación” que tomó el Pilsen Rock con los años.. ¿No se habrán arrepentido un poco los Area 69 de no haber sido parte de esa historia? Preguntas que no dejan dormir.

A morder el polvo con punk y hardcore

Presentación de Piter Punk.

Ante la ausencia de Area 69, le tocó a Piter Punk abrir el festival a la tardecita. La banda fue obligada a arrancar casi al mismo tiempo que se abrían los portones, no obstante, era tanta la expectativa por verlos que rápidamente se fue llenando de gente enfrente al escenario. Un montón de chicos/as cruzaban el Jockey desesperados para llegar a tiempo; se levantaba el polvo por las corridas y por el pogo. Los Piter hasta se animaron a tocar “Soy de la Chacarita”, guarania que habían versionado ad hoc para el concurso.

Luego, vino Orchablex, que a pesar de hacer una buena performance, con mucha irreverencia y fusión de estilos, para el público cayó como un baldazo de agua fría entre el sándwich de punk que estaba preparado. Estaban presentando su primer disco, recién lanzado, que por cierto es muy recomendable y un precursor de toda la movida latin-rock fiestera que se vino tiempo después. No era su público, pero el que haya parado la oreja y escuchado sin prejuicios se habrá llevado un buen recuerdo.

Cuando caía la tarde, salió al escenario Vecindad Autopsia, la banda esteña ganadora del épico concurso y una de las más esperadas por el público. Para la intro, la banda trajo ¡bailarines vestidos de paraguayitos! sobre el escenario, que bailaban polka en parejita, como en el colegio, y luego hacían pogo cuando la polka se transformaba en punk. Abajo, por supuesto, también había baile intenso, más polvareda y público cada vez mayor.

Catarata de hits locales e internacionales

Revolber, Ese Ka’a y Flou, en este punto ya como comodines del festival, movieron mucho a la gente como siempre, en especial Flou, que crecía sin parar y había lanzado recién su disco Tácito, muy exitoso gracias al single “A tu lado”. Las novedades Ripe Banana Skins (probablemente la banda más fuerte de la movida ska-punk, que nadie se explicaba cómo no los habían llamado antes) y La Secreta hicieron igualmente un buen papel, ambas con muchos hits que los hicieron conectar con el público sin problemas.

Momento random, típico de un festival: Romerito, sí, Julio César Romero, el de la selección, fue invitado a subir al escenario por los Revolber. Romerito no cantó, pero chutó un par de pelotas al público, bailó y… gritó el famoso “Ayna socorro…” (de “7 hermanos y un misil”) para que los perros contesten “¡¡SUELTEN EL PORRO!!”. Bizarro, pero muy divertido, de esos recuerdos que al día siguiente no sabés si pasó o soñaste.

En cuanto a las internacionales, 2 minutos jugó prácticamente en casa, ya que contaban con una enorme base de fans en Paraguay, y Divididos hizo su despliegue demoledor de siempre, con el bajo hiperactivo de Arnedo y la polenta de la guitarra y la voz de Mollo. La apertura del show del power trio argentino con “Nextweek” (cover de Sumo) quedó en la retina y en el oído como una de las más memorables del festival.

Intoxicados, por su parte, fue un poco decepcionante. La banda era talvez la internacional más esperada de la noche y estaban en el auge de su éxito, empero, parece que también estaban en su auge de consumo de, eh, algún tipo de sustancias. La presentación fue bien desprolija y causó indiferencia en cualquiera que no sea un fan acérrimo. Una lástima, ya que no volvieron a visitar el país desde entonces.

El fin y el comienzo de nuevos festivales y movidas

En su momento, nadie adivinó que sería el final del festival. Hubo alrededor de 30.000 personas en el Pilsen 4, bastante menos que en las otras ediciones, pero aún buena concurrencia considerando la menor cantidad atracciones internacionales con respecto a las demás. Aparte, la escena local seguía gozando de buena salud. Sin embargo, pasaron los meses en silencio y luego años, con algún que otro rumor infundado, pero nada más.

Pilsen se alejaría por un tiempo del rock, asociando más su marketing a otros campos, como el fútbol. Sin embargo, este divorcio no duraría mucho: en el 2009 se volvió a hacer de la mano de la marca un festival grande de rock, el Pilsen Festival, esta vez en el Anfiteatro José Asunción Flores. Desde entonces hasta hoy, sucedieron diversos eventos  de Pilsen en el mismo lugar, varios incluso con las mismas bandas que llevaba el Pilsen Rock: La Vela Puerca, Bersuit, No Te Va Gustar, y las nacionales, claro.

Sin embargo, quedaron en el aire la añoranza y las ganas de ver otro festival en el Jockey. El local sigue siendo rutinariamente utilizado para eventos y festivales; recientemente se hizo allí una edición del Cosquín Rock Paraguay, festival con un espíritu muy parecido al Pilsen Rock, por cierto. Y al final, ¿qué hay en un nombre? Recuerdos, nostalgia y mucha música.


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